Pequeños atletas

Pequeños atletas

Muchos futuros grandes deportistas empiezan a practicar desde muy pequeños en escuelas especializadas. El deporte orientado a las competencias tiene una dinámica diferente y los cuidados que se deben tener en cuenta son varios e importantes.

Conversamos con Aldo Acosta, licenciado en Ciencias del Deporte, quien señala que en la etapa inicial, lo ideal es que los niños se enfoquen en el desarrollo de sus cualidades físicas generales. Desde los 10-11 años los entrenamientos se vuelven más específicos para cada deporte; en cuanto a intensidad hasta una edad promedio de 14-16, donde los entrenamientos son de carácter semiprofesional o profesional. Asimismo, comenta que la preparación para la competencia debe tener una frecuencia mínima de cuatro veces por semana a cinco. Y puede alcanzar una duración hasta de dos horas, siempre teniendo en cuenta evitar los horarios de mucho calor de la siesta del verano, desde las 10:00 hasta las 17:00.

El experto hace especial hincapié en el trabajo psicológico en los niños, el cual es muy importante para crear confianza en sí mismos. “Para esto es importante que los entrenadores encuentren el nivel ideal de competencia y presión que cada niño es capaz de sobrellevar, de tal manera a no imponerles objetivos inalcanzables y fuera de la realidad del momento de la vida deportiva. Se irá quemando etapas creciendo y ganando experiencias”, advierte.

El respeto 

En los entrenamientos “también se deben practicar el respeto a los compañeros, los rivales, los profesores, árbitros y personas con las que los niños deben compartir”, explica el licenciado Acosta. Y agrega que “para hacer frente a la frustración de perder, se deben poner objetivos claros, dentro de las posibilidades de la competencia; ver los puntos débiles y trabajarlos en el entrenamiento”.

Pero es en la competencia donde se ven los resultados del entrenamiento; “sin competencia no se puede saber el nivel real del atleta. Existen chicos con altas marcas y récords en los entrenamientos, pero con rendimientos pobres en las competencias, debido a la falta de confianza”, dice.

En cuanto a la presencia constante de los padres en los entrenamientos, el especialista sostiene que es importante que los niños tengan independencia en sus actividades deportivas, de tal manera a forjar un carácter competitivo e independiente y no depender de los padres. Para ello, no es recomendable la presencia de los progenitores en la zona de entrenamiento y agrega que exclusivamente los infantes deben ser responsables de sus actividades deportivas. Esto es: ropa adecuada, calzado, toalla, termo con agua, así como respeto a los horarios de entrenamiento y de descanso.

“Un niño que practica un deporte de manera intensiva, puede realizar otras actividades físicas deportivas en la semana, pero antes debe comunicarlo a los entrenadores, para saber la intensidad del trabajo que puede realizar. Y si no va a tener interferencia en el desempeño de las competencias y de los entrenamientos. Estas actividades deben ser de una carga ligera y en carácter de juego y diversión. Ideales son las actividades colectivas de baja intensidad para hacer nuevas amistades y distraerse”, explica.

Aclara que “en un entrenamiento de una hora se deben emplear 10 a 15 minutos en calentamientos y estiramientos, 20 a 25 minutos de entrenamiento técnico y físico. Luego 20 a 25 minutos de juegos y partidos”. 

Refiere que “el fútbol es el deporte de más demanda para los niños en nuestro país, de la misma manera las niñas también están optando por el fútbol, así como hándbol, natación, artes marciales o tenis”.

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