La transición presidencial más conflictiva de la era democrática

A poco más de un mes para que Mario Abdo Bení­tez asuma el poder, la crispación polí­tica va en aumento. El deseo incontrolable de Cartes y de Nicanor por ocupar bancas agitó el ambiente.

Desde la victoria de Mario Abdo Benítez en las elecciones generales de abril pasado, el ambiente político se tornó sumamente caldeado, constituyéndose en la transición democrática más conflictiva de la era democrática.

Las ansias del presidente de la República, Horacio Cartes, por lograr un escaño en el Senado, ante el fallido intento de conseguir su reelección, han generado un contexto de crispación política que se viene arrastrando desde hace meses.

En 1993, Juan Carlos Wasmosy fue elegido presidente en elecciones generales, convirtiéndose en el primer civil en asumir la presidencia, enfrentándose a uno de los caudillos políticos más importantes de la época, Luis María Argaña, en unas internas plagadas de fraude. Fue así que en medio de polémicas, y tras ganar a Domingo Laíno, Wasmosy se convirtió en el primer outsider poststronista.

En 1998, Raúl Cubas Grau encabezó la lista de la ANR para las elecciones cuando el entonces general Lino César Oviedo quedó inhabilitado a candidatarse por haber intentado un golpe de Estado a Wasmosy en 1996.

Si bien durante ese tiempo la transición se llevó a cabo sin ningún tipo de problemas, el gobierno de Cubas duró apenas 7 meses tras el asesinato de Argaña, que generó la más grave crisis política del país instalada en el año 1999.

Cubas renunció al cargo días después, durante el denominado Marzo paraguayo, asumiendo y completando el periodo el entonces presidente del Congreso Luis González Macchi.

En 2003 asumió Nicanor Duarte Frutos, quien dio el salto luego del asesinato de su líder Argaña. Durante el periodo de transición de González Macchi a Nicanor, tampoco hubo problemas.

Las internas de la ANR en 2007, marcadas por sospechas de fraude, le pasaron la factura a Duarte Frutos y provocaron la histórica caída del Partido Colorado en el 2008.

No obstante, pese a que la ANR perdía el poder luego de décadas, la transición se realizó de manera absolutamente normal.

Nicanor abrió las puertas del Estado al ex obispo Fernando Lugo sin ningún tipo de condicionamientos.

El Gobierno de Lugo fue el primero no colorado desde la caída de la dictadura.

Sin embargo, el ex obispo fue destituido del cargo un año antes de culminar su mandato, luego de la masacre de Curuguaty, en un polémico juicio político impulsado por los opositores.

Luego de su destitución, asumió el liberal Federico Franco, quien se desempeñaba como vicepresidente.

En el 2013, fue electo en elecciones el poderoso empresario Horacio Cartes, un millonario outsider que entró como un tsunami a la ANR para salvar al partido de la llanura. El periodo de transición de un gobierno a otro transcurrió sin problemas, más allá de denuncias de vaciamiento de las arcas del Estado que hacía el partido oficialista hacia los liberales.

Desde 1992, cuando se dio la primera primaria colorada posdictadura, el Partido Colorado es protagonista de las crisis políticas que se instalan. Las divisiones de bandos que se dan en la ANR marcan la temperatura política que se vive en el país.

Negociaciones, suspicacias, denuncias, acusaciones están a la orden del día durante esta nueva etapa.

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