Órganos no son infinitos, el amor sí

Órganos no son infinitos, el amor sí

“Es tan importante eso (la donación de órganos), es algo de Dios. Que alguien pueda seguir dándote vida es lo mejor que hay”, afirmó Pablo Torres, hermano de Benjamín Torres, un joven trasplantado que agradeció los casi 9 años de vida que le “regalaron".

Benjamín Torres era un joven que en 2010, a los 28 años de vida, tuvo una oportunidad de renacer tras recibir el trasplante de un corazón. Benjamín murió ayer, pero su hermano agradeció en su nombre y el de toda su familia el gesto de los que en aquel momento le regalaron la vida a los Torres.

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“El testimonio de vida de mi hermano es el mejor. Hoy estamos llorando, pero al final nos consuela saber como él nos habló, él sabía y dijo: Yo tenía que haberme ido hace 8 años, estoy regalado acá, estoy regalado y disfrutando. Él le veía el lado positivo a todo”, rememoró Pablo en comunicación con ABC Cardinal.

Es consciente de que toda su familia no tendrá cómo pagar el gesto de esa familia que 8 años atrás decidió asumir el infinito acto de amor que es donar el órgano de su familiar, un joven casi de la misma edad que Benjamín que sufrió un accidente a caballo y además donó otros órganos a más de 5 necesitados.

A todos los que estén dudando sobre la donación, Pablo les explica: “Le dan una alegría no pasajera, una alegría enorme; no a una persona, a toda una familia. Es prolongar la vida, es seguir viviendo el día a día, eso es importantísimo, lo mejor es tenerle a esa persona conmigo, y si tienen la oportunidad... Yo sé que en la Tierra no hay para pagar eso, pero sé que Dios sí, y Dios le va a recompensar”.

Dijo comprender lo difícil que ha de ser tomar esa decisión, pero eso hace más valorable el gesto. “¿Quién le ve a su familiar en ese momento doloroso y piensa en otra persona? Y ahí me doy cuenta que los seres humanos tienen todavía el amor, es importantísimo que eso la gente valore”, remarcó.

Destacó que estos casi nueve años “extra” que vivió su hermano no fue siquiera una vida normal, sino una extraordinaria. “Súper fue su vida, porque las personas normales no hacen lo que él empezó a hacer”, ya que tuvo la oportunidad incluso de casarse y tener dos hijos, así como de trabajar, pero sobre todo de disfrutar con la familia.

“Fue un tipo ejemplar hasta lo último, nos dieron un regalo que fue mi hermano. Por su carácter, sentarse a hablar con él nomás luego ya daba gusto, escucharle, la fuerza que tenía, la valentía, eso siempre demostró, pero el agradecimiento a esa gente va a ser infinito”, apuntó Pablo.

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