Viuda de periodista asesinado en México denuncia espionaje del gobierno

Viuda de periodista asesinado en México denuncia espionaje del gobierno

MÉXICO. La viuda de Javier Valdez, un reconocido periodista mexicano especializado en narcotráfico que fue asesinado en 2017, denunció haber sido víctima de un intento de espionaje con un software que, asegura, solo podía ser utilizado por el gobierno

El caso se suma a una ola de denuncias hechas por activistas y periodistas, quienes acusan que fueron espiados por el gobierno del expresidente Enrique Peña Nieto (2012-2018) con un software conocido como Pegasus.

“¿Qué razones había para espiarme? Ni mi familia ni yo somos delincuentes y estoy segura que no represento ningún peligro para la seguridad nacional”, dijo la viuda de Valdez, Griselda Triana, en una conferencia de prensa en Ciudad de México.

“No soy ni criminal ni terrorista pero he sido objeto de espionaje por el hecho de ser compañera de Javier”, añadió.

Valdez, colaborador de la AFP y cofundador del semanario de Ríodoce de Sinaloa -un estado del noroeste bastión de grandes narcotraficantes- fue asesinado a balazos a plena luz del día el 15 de mayo de 2017 en Culiacán, capital estatal. Su asesinato fue uno de los casos más emblemáticos de agresiones contra la prensa en México en el gobierno de Peña Nieto.

Triana dijo que quienes buscaban espiarla quizá buscaban desvirtuar las investigaciones del asesinato o pensaban que tenía información relacionada con el crimen.

“Yo no tengo nada que esconder y por lo delicado de los temas por los que Javier escribía, siempre fui cuidadosa de que ni mis hijos ni yo supiéramos cuáles eran sus fuentes de información”, dijo la mujer.

El programa Pegasus es vendido por la firma israelí NSO Group y solo se comercializa a gobiernos con el fin de combatir a la delincuencia. Entre quienes denunciaron haber sido espiados estuvieron la periodista Carmen Aristegui y su hijo adolescente, así como el entonces activista Juan Pardinas, entre otros.

Peña Nieto negó en 2017 el espionaje y se abrió una investigación en la fiscalía especializada en delitos contra la libertad de expresión que, según activistas, no ha tenido avances.

Triana relató que apenas unos días después del asesinato de su esposo buscaron espiarla al enviarle dos links de internet a un teléfono celular, que suplantaban la identidad de medios de comunicación y tenían el objetivo de infectar el aparato y dar acceso a sus archivos, documentos, cámara y micrófono.

“Exijo que el nuevo gobierno presente un informe sobre la adquisición y lugar donde está este malware pues todo indica que lo siguen usando”, dijo.

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