Medio argentino recuerda sangrienta Guerra de la Triple Alianza

Medio argentino recuerda sangrienta Guerra de la Triple Alianza

Matutino argentino recuerda en su edici√≥n de hoy, la Guerra de la Triple Alianza, como ‚Äúuna de las m√°s sangrientas de Am√©rica Latina‚ÄĚ. Compartimos la nota publicada por el diario.

El 1¬ļ de enero de 1869 un ej√©rcito de brasile√Īos, argentinos, y unos pocos uruguayos, ocup√≥ Asunci√≥n. Fue el principio del fin de una contienda que para historiadores qued√≥ entre las m√°s violentas de la regi√≥n.

Acabamos de transitar un 1¬ļ de enero de 2019 peculiar en la regi√≥n con la asunci√≥n de Jair Bolsonaro como presidente de Brasil. El evento despert√≥ una tensa expectativa ante la posible flexibilizaci√≥n de las pol√≠ticas que rigen el Mercosur. La tensi√≥n regional, no obstante, se encuentra lejos de sus m√°ximos hist√≥ricos. Hace 150 a√Īos la Cuenca del Plata estaba viviendo los √ļltimos meses de una guerra prolongada. Un 1¬ļ de enero, pero de 1869, un ej√©rcito conformado por brasile√Īos, argentinos y uruguayos tom√≥ la capital de Paraguay.

Guerra. La guerra del Paraguay o de la Triple Alianza ‚Äďconocida en Paraguay como Guerra Grande o Guerra contra la Triple Alianza‚Äď fue para muchos investigadores el conflicto b√©lico m√°s largo y sangriento de la historia de Am√©rica Latina. Enfrent√≥ a los tres pa√≠ses signatarios de la Triple Alianza ‚ÄďBrasil, Argentina y Uruguay‚Äď contra Paraguay en una contienda que se prolong√≥ durante m√°s de cinco a√Īos, entre fines de 1864 y comienzos de 1870. Paraguay fue el gran derrotado. Seg√ļn las √ļltimas estimaciones acad√©micas sufri√≥ una p√©rdida de entre el 60 y el 69% de su poblaci√≥n.

La Rep√ļblica Argentina fue un actor destacado de la contienda. El jefe del ej√©rcito aliado en los primeros a√Īos fue Bartolom√© Mitre, presidente de la Naci√≥n. La guerra contra Paraguay desat√≥ muchas resistencias en el pa√≠s, pero tambi√©n le permiti√≥ a un Estado Nacional recientemente formado comenzar a consolidar un ej√©rcito nacional y acallar la disidencia armada federal.

La guerra fue m√°s larga de lo que todos los actores pensaron que ser√≠a. Terminaba el a√Īo 1868 y hab√≠an pasado ya varias etapas desde su inicio: el sitio de Paysand√ļ, las campa√Īas de Corrientes, Mato Grosso y las campa√Īas de Humait√° y Piribebuy, ya definitivamente en territorio paraguayo. Las batallas, el c√≥lera y el hambre se hab√≠an cobrado miles de vidas. Seg√ļn el tratado que hab√≠an firmado los aliados, la guerra se terminar√≠a con la ca√≠da del gobierno del presidente paraguayo Francisco Solano L√≥pez.

El 1¬ļ de enero de 1869 el ej√©rcito aliado al mando del Duque de Caxias entr√≥ en la capital de Paraguay. Pero la ciudad estaba casi vac√≠a y L√≥pez no estaba all√≠. Asunci√≥n hab√≠a sido abandonada por los pobladores por orden del gobierno paraguayo un a√Īo antes. Los soldados aliados que llegaron a la capital paraguaya se encontraron con una ciudad en donde el pasto crecido avanzaba entre calles habitadas por perros, gatos y palomas. Las casas estaban desocupadas. Los soldados arrasaron con las pertenencias de los asuncenos y quemaron algunas viviendas. Buscaron supuestos tesoros enterrados. Arrancaron puertas y ventanas para hacer fogatas. Existen testimonios que hablan incluso sobre la profanaci√≥n de tumbas. Asunci√≥n fue saqueada y sobre el actual palacio de gobierno se iz√≥ la bandera brasile√Īa.

Distintas fuentes coinciden en que la mayor√≠a de los saqueadores fueron soldados brasile√Īos. El ej√©rcito aliado estaba en ese momento compuesto por una abrumadora mayor√≠a de combatientes del pa√≠s gobernado por el Emperador Pedro II. La presencia de uruguayos era simb√≥lica.

Las tropas argentinas hab√≠an mermado en n√ļmero con respecto al inicio de la contienda. En 1869 estaban compuestas por aproximadamente 4 mil soldados al mando de Emilio Mitre. El general hab√≠a dado la orden de no participar del saqueo y organiz√≥ el campamento en una zona alejada. Sarmiento, entonces presidente de la Naci√≥n lo felicit√≥: ‚ÄúAplaudo la determinaci√≥n prudent√≠sima de Ud. de no entrar en Asunci√≥n, dejando a la soldadesca brasile√Īa robar a sus anchas. Esta guerra tomar√° proporciones colosales en la historia y es bueno que nuestro nombre figure limpio de reproche.‚ÄĚ

De todas maneras existen testimonios que acreditan que un n√ļmero reducido de soldados argentinos y uruguayos participaron de la rapi√Īa. En Buenos Aires los peri√≥dicos estaban obsesionados con marcar la diferencia de conducta respecto de los ‚Äúb√°rbaros‚ÄĚ brasile√Īos, aunque algunos no dejaban exenta a la Argentina de responsabilidades. En el editorial del 20 de enero de 1869 del peri√≥dico m√°s vendido de la √©poca, La Tribuna, pod√≠a leerse: ‚Äú¬ŅPero la responsabilidad de la Rep√ļblica Argentina queda salvada con esto y con la protesta que se dice haber elevado el general argentino? De ning√ļn modo. La Rep√ļblica Argentina es uno de los poderes aliados y la paz, el orden y el respeto a las vidas y fortunas en el territorio paraguayo, forma una de las bases y uno de los fines de la alianza.‚ÄĚ

Resistencia. Mientras Asunci√≥n era ocupada, el presidente paraguayo resist√≠a en Piribebuy. La guerra no estaba terminada y coexist√≠an dos gobiernos en territorio paraguayo. En la Asunci√≥n ocupada se estableci√≥ un gobierno provisorio formado por paraguayos opositores a L√≥pez. De a poco comenzaron a acercarse algunos pobladores y otros fueron llevados a la fuerza por los aliados. Al saqueo material le siguieron los abusos, violaciones y venta de personas. Es conocido el caso de los ni√Īos paraguayos que murieron en las √ļltimas batallas de la guerra cuando ya no quedaban casi hombres adultos. Lo que est√° menos estudiado es el caso de ni√Īos que fueron secuestrados o vendidos como servidumbre a los aliados. Los peri√≥dicos de Paraguay publicaban avisos de familias buscando a sus ni√Īos.

El inminente fin de la guerra abri√≥ una disputa entre Brasil y Argentina que de alguna manera permiti√≥ que el Paraguay continuara existiendo en el mapa. El ministro de Relaciones Exteriores de Argentina, Mariano Varela, hab√≠a enunciado la famosa frase ‚Äúla victoria no da derechos a las naciones aliadas para declarar por s√≠, l√≠mites suyos los que el tratado se√Īal√≥‚ÄĚ. El principal fundamento de la Doctrina Varela sosten√≠a que si el gobierno argentino hab√≠a intervenido en la guerra de la Triple Alianza contra el gobierno de L√≥pez lo hab√≠a hecho por haber sido agredida por el dictador paraguayo y no por reclamos territoriales. Sin embargo, los reclamos territoriales no ser√≠an abandonados y Varela ser√≠a reemplazado.

Con la capital tomada, quedaba la √ļltima fase de la guerra, la m√°s cruenta, la ‚Äúcaza‚ÄĚ de L√≥pez. El 1¬ļ de marzo de 1870 un soldado brasile√Īo puso fin a la vida del presidente paraguayo. La guerra se hab√≠a terminado. Pero la ocupaci√≥n reci√©n comenzaba. Los aliados se quedar√≠an varios a√Īos m√°s. Los exiliados pol√≠ticos paraguayos de los reg√≠menes de Jos√© Gaspar Rodr√≠guez de Francia y de los L√≥pez regresaron a ese pa√≠s ocupado. Dirimieron sus desacuerdos pol√≠ticos a trav√©s de peri√≥dicos, asociaciones y levantamientos armados que apelaron muchas veces a simpat√≠as y protecciones brasile√Īas o argentinas. Las negociaciones independientes del Imperio Brasile√Īo con Paraguay despertaron el enojo en nuestro pa√≠s, que hab√≠a respetado a rajatabla un tratado que establec√≠a que no deb√≠an hacerse ese tipo de acuerdos por separado. Un conflicto b√©lico con Brasil se insinu√≥, aunque no se vio concretado.

Desolaci√≥n. Los peri√≥dicos paraguayos del per√≠odo de la ocupaci√≥n describen un panorama social desolador en el cual el hambre no daba tregua y la econom√≠a no terminaba de recuperarse. En ese contexto la presencia de los ej√©rcitos que hab√≠an ganado esa guerra condicionaba el debate p√ļblico. Aunque en menor n√ļmero, la presencia argentina impuso legados importantes. El primero fue la Constituci√≥n de 1870 de Paraguay, un calco de la argentina sancionada en 1853. El segundo m√°s simb√≥lico fue un feriado ‚Äúnacional‚ÄĚ: el 25 de mayo. En realidad Paraguay le hab√≠a dado la espalda a la Revoluci√≥n de Mayo y hab√≠a declarado su independencia de manera temprana.

El 3 de febrero de 1876 se firm√≥ en Buenos Aires el Tratado de Paz, Amistad y L√≠mites entre el Paraguay y la Argentina. Argentina logr√≥ la mayor parte de sus pretensiones territoriales: Misiones y la actual Formosa. La excepci√≥n fue un territorio denominado Villa Occidental, hoy Villa Hayes, en honor al presidente mediador de EE.UU. A mediados de 1876 las tropas argentinas y brasile√Īas terminaron de desocupar Paraguay. Hab√≠an pasado m√°s de siete a√Īos desde el a√Īo nuevo de 1869. Muy lentamente Paraguay comenzar√≠a a recuperarse de los efectos de una guerra total. Argentina estaba cerca de consolidar su estado nacional e iniciar el per√≠odo de auge de su econom√≠a agroexportadora.

* Investigadora del Instituto de Historia Argentina y Americana ‚ÄúDr. Emilio Ravignani‚ÄĚ (UBA-Conicet). Su libro sobre la guerra ser√° publicado simult√°neamente en Buenos Aires, M√©xico y Madrid en el mes de abril por Sb editorial.

Fuente: www.perfil.com

 

 

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