Lujos y paseos del lí­der narco en Asunción

Lujos y paseos del lí­der narco en Asunción

Tras la muerte de Wagner Ferreira Da Silva, uno de los cercanos de los altos jefes, del Primer Comando Capital (PCC), Fabiano Alves De Souza, Paca y Rogério Jeremí­as Simone, El Gege, también asesinados en febrero pasado, el jefe regional de la organización, Eduardo Aparecido De Almeida, el Piska, huyó del Brasil y se instaló en Paraguay, en marzo pasado.

Acá se dio una vida llena de lujos, pese a tener varias sentencias por cumplir en Brasil y órdenes de captura por tráfico de drogas y armas, secuestro, homicidios y asociación criminal en el vecino país.

Luego de que las autoridades brasileñas lo vincularan en el crimen de Ferreira Da Silva, porque perdieron la confianza en él y porque manejaba mucha información, el Piska escapa porque lo iban a ajusticiar por el crimen y para evitar ser atrapado por la Policía.

La última comunicación que realizó y que fue interceptada fue luego del crimen en São Paulo. Los federales le perdieron el rastro, hasta que siguieron los pasos de sus dos hijos a quienes pidió que vinieran a Paraguay para pasar unas vacaciones con él. Los dos jóvenes arribaron a nuestro país en abril, ingresando por Foz de Yguazú.

Allí inician una gran vida, rodeados de lujos que se observó tras la captura del Piska en la jornada del pasado miércoles, luego de allanar la residencia ubicada en el barrio Ykua Satí de Asunción.

Salidas en conocidos shoppings de la capital, recorridos en lujosas motocicletas por las calles de Asunción y paseos en yate por el río Paraguay, en las inmediaciones del Puente Remanso, eran parte del tour que el líder número 3 del PCC realizaba con sus hijos. Paseos en jet sky, asados en el río y bebidas finas, compartidas fueron fotografiadas por los allegados del presunto criminal.

Estas imágenes fueron a parar finalmente al poder de investigadores de la Policía Federal, quienes empezaron a rastrear los aparatos y ubicar la zona donde De Almeida se encontraba instalado.

Las señales ubicaron la residencia alquilada por el “embajador del PCC”, que pertenece al futbolista argentino Roberto Nanni. Agentes especiales de la Senad y el Ministerio Público concretaron un exitoso operativo.

Se hicieron pasar por empleados de un currier para que los involucrados abrieran la puerta. Así cayeron el peligroso hombre y su aliado, el brasileño Ricardo Moraes Alves, además del oficial segundo de la Policía, Carlos Alfredo Mendoza, con destino en la Comisaría 4ª Metropolitana.

Los brasileños ingresaron de manera clandestina a Paraguay para encargarse de las provisiones de droga enviadas de Bolivia. Debía fortalecerse la logística en nuestro país para realizar el envío al Brasil.

Tras la muerte de Paca y Gege, Eduardo Aparecido mantuvo una fuerte disputa con Gilberto Aparecido Dos Santos, alias Fuminho, considerado el segundo hombre más importante del PCC.

El mismo operaba desde Bolivia y luego de negociaciones cerraron un acuerdo de paz con Aparecido De Almeida, quien quedó como el número tres. Tras este pacto, quedó como encargado de esta región y montó su base en Asunción.

Utilizó los documentos del oficial de Policía, quien según dijeron en su día libre trabajaba como guardia y prestaba su credencial policial, registro de conducir y cédula.

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