La increí­ble habilidad de un joven casi ciego que se destaca dibujando planos arquitectónicos

La increí­ble habilidad de un joven casi ciego que se destaca dibujando planos arquitectónicos

A los 10 aí±os, la vida de Adrián Cabrera (29) cambió completamente. Por un accidente, perdió la visión completa del ojo izquierdo. Y con solo el 40% de su ojo derecho, aprendió a remarla, a luchar dí­a a dí­a para demostrar a todos que sí­ se puede. Muchas veces quiso bajar los brazos, pero utilizaba su problema como un empujón para sobresalir y destacarse.

Mi ojo derecho me demuestra todos los días como va a ser mi destino: brillante, pero borroso y lleno de peligro. Así lo veo. Si vine a este mundo, es porque mi misión es hacer algo, ser alguien, no pienso quedarme y lamentarme por nada; al contrario, voy a vivir al máximo siempre, dijo el joven, quien hoy en día, pese a que muchos le dijeron que no iba a poder, se destaca en la Argentina en lo que más le gusta: diseña planos para las obras en construcción.

Hace un poco más de 12 años que viajó al país vecino en busca de un futuro mejor. Vive en la zona de Comodoro Rivadavia, y todos valoran su esfuerzo, su sacrificio, y lo ven como un ejemplo para muchos. “Este año voy a recibirme de maestro mayor de obra. La carrera está relacionada con la arquitectura. Hasta hace poco trabajaba como albañil, pero ahora trabajo por mi cuenta, diseño planos y mi idea es recibirme y volver a Paraguay para ejercer mi profesión ahí. Gracias a Dios tengo muchísimo trabajo y me va muy bien”, tiró.

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TRABAJANDO. Adrián haciendo el plano para una obra.

El accidente que lo dejó con esa dificultad

Adrián es de la zona de 3 de Mayo, Caazapá. “Cuando tenía 10 años estaba trayendo agua en una carreta, y para poder descargar me subí y de repente la carreta con el tambor se me vino encima y me golpeé la cabeza. Ahí comencé perder la vista”, explicó. “Fui al oftalmólogo y me dijo que que no se podía hacer nada. Pasaron los años y tuve que abandonar mis estudios. En el 2006 vine para la Argentina. Aquí los doctores me dijeron que no podía trabajar y tampoco estudiar para no afectar mi ojo derecho donde veo 40%. Reposé un tiempo, pero después comencé a trabajar como albañil”, contó.

Un desafío personal de cada día

“Agradezco haber vivido todas esas pruebas y haber atravesado todos esos obstáculos, porque sin duda, uno está donde debe estar”, dijo Adrián. “Aprendo cada día un poco más gracias a la generosidad de los que me rodean y voy construyéndome como un futuro profesional”, agregó.

“La discapacidad visual para mí nunca fue una limitación, ni una traba; al contrario, siempre la tomé como un desafío personal, que intento vencer a diario, demostrándome que puedo. Y también como un desafío social, intentando con mi granito de arena, demostrar a los jóvenes con alguna discapacidad, que se siempre puede”, dijo.

DISTINCIONES

Adrián ya recibió varias distinciones por su carrera y por el trabajo que realiza. Con texto de cronica.com.py

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