Hospital de Argentina salvó la vida de mi hermano (Part. 1)

Mi hermano llevaba más de un aí±o viviendo en Berazategui, Argentina, pero en un viaje a Paraguay, para las fiestas de fin de aí±o comenzó a sentirse muy mal. Recurrió a dos hospitales píºblicos. De la primera le derivaron al más complejo y de allí­ a casa. En otro intento ya no le querí­an atender, entonces lo llevamos a un privado donde estuvo cerca de un mes. Ante la gravedad decidimos llevar a Argentina. Su cuadro estuvo muy complicado por lo que tuvimos que trasladar en un avión.

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Por: Juan Carlos Morais

El 11 de diciembre del 2016, mi hermano Saturnino Morais llegó temprano al Policlínico Materno Infantil de la ciudad de Hohenau, Itapúa, aquejado por un fuerte dolor abdominal y mucha diarrea. Era un domingo y como este centro asistencial no está capacitado para tratarlo, lo trasladaron con su propia ambulancia al Hospital Regional de Encarnación. En este lugar fue recibido en la sala de urgencias y atendido por un clínico.

En estas condiciones fue trasladado desde Hohenau a Encarnación

Llamativamente el médico que le atendió no le recomendó consultar con un gastroenterólogo. Se limitó en pedir un análisis de sangre y seguidamente recetar algunos medicamentos. Incluso se atrevió decirle que se trataba de una diarrea bacteriana, que se curaría muy pronto y que volviera a otra consulta 22 días después.

Con los medicamentos recetados cada día empeoraba más. Ya no podía dormir, tampoco comer. Cinco días después volvimos a llevarle, pero dijeron que no le podían atender-que debía esperar su turno ya que había otros pacientes con diagnósticos más graves.

De tanto dolor mi hermano casi se desmaya en los pasillos de ese hospital. Fue entonces que decidimos entre la familia llevar a un hospital privado. Tomamos un taxi y trasladamos a la Clínica San Gregorio de la ciudad de Obligado, a unos 40 kilómetros de Encarnación. Allí fue recibido por el director y propietario, el Dr. Aníbal Acuña.

Mi hermano fue internado de urgencia y tratado para realizar una urgente colonoscopia. Al día siguiente le realizaron el estudio un equipo de gastroenterólogos quienes le diagnosticaron una enfermedad inflamatoria del colon y del recto (colitis ulcerosa o la enfermedad de Crohn). Asimismo, nos explicaron que la inflamación estaba en su punto máximo y que en principio le tratarían con remedios más accesibles, pero que si no mejoraba, habría que intentar con un fármaco biológico (muy costoso) y si esto no resultaba nuevamente, su única opción sería la cirugía.

Ya hospitalizado en la Clínica San Gregorio de Obligado

Saturnino estuvo casi un mes internado. Mejoró parcialmente, los dolores disminuyeron, pero de igual forma tenía mucha diarrea. Comía muy poco y rápidamente comenzó a perder peso.

Tras su alta médica, cada semana visitaba a su médico. En la última consulta plantearon internarlo de nuevo para ser tratado con el agente biológico. Asimismo nos dijeron que dependiendo de su peso, necesitaría al menos 10 frascos de 100 mg. Y cada uno costaba al menos 1500 USD, unos Gs. 8.200.000. De entrada necesitaríamos casi 100 millones de guaraníes.

En medio de la consulta, los médicos nos dijeron que ese medicamento era imposible conseguir en un hospital público de Paraguay y que probablemente, ni los asegurados del Instituto de Previsión Social (IPS), podrían contar con dicho fármaco. Entonces nos recomendaron llevar a la Argentina sabiendo que mi hermano estaba viviendo legalmente en ese país. Tenía su DNI y le atenderían sin problemas.

En pocos días había perdido muchos kilos.

Sin dudas, la mejor opción era llevar a la Argentina, pero no quería hacerlo antes de averiguar por el medicamento en el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social (MSPyBS) de Paraguay. Su última consulta fue un sábado 21 de enero del 2017, entonces decidimos esperar hasta el lunes para averiguar. Llamé al MSPyBS y la respuesta fue contundente. Me dijeron que ese remedio no había ni para asegurados del IPS.

Posteriormente hablamos en familia por el tema de traslado. Él ya no podría viajar en bus, tampoco en vehículo particular. Estaba con mucho dolor, constantes diarreas que lo llevaba al baño entre 25 a 30 veces por día,  además estaba muy anémico y casi sin fuerza.  La mejor alternativa era una ambulancia o avión, pero el primero igualmente demoraría mucho para llegar hasta Buenos Aires, sin embargo el segundo tarda solo 1 hora y media.

Ese lunes compramos el pasaje para viajar el martes 24 de enero del 2017 desde el aeropuerto de Posadas a Buenos Aires. El día siguiente llegamos temprano para cruzar el puente, pero la larga cola de vehículos era interminable y por eso decidimos pasar en tren.

Saturnino se desvaneció dos veces en la estación de Encarnación y una vez en el lado argentino. Al llegar allá tomamos un taxi y fuimos al aeropuerto. La situación estaba cada vez peor y quien nos atendió se percató de ello. Le tuve que mentir diciendo que mi hermano estaba bien y a él le pedí que ponga la última fuerza para poder viajar.

Antes de despegar el avión.

En Buenos Aires nos estaban esperando mi cuñado Herminio y mi hermana Mirian. Bajamos allá y nos dirigimos directo al Hospital San Martín de la ciudad de La Plata, lugar donde él ya fue atendido alguna vez. Ya era martes de tarde y el clínico que le atendió le dio una orden para consultar con un gastroenterólogo el siguiente día. No le recetó nada de medicamentos, pero nos alentó que había un gran equipo de profesionales que lo van a tratar.

Llegando a Buenos Aires

Retornamos de La Plata a Berazategui donde vive mi hermana con su familia. Esa noche pasamos en vela. Nadie pudo dormir por los gemidos de dolor de Saturnino. Mirian se pasó preparándole té caliente toda la noche y animándolo que se curaría. Muy temprano, a las 03:00 hs. ya estábamos nuevamente camino al hospital.

Hospital San Martín de La Plata

La segunda parte continuará mañana.

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