Posibles hijos de Roa Bastos prosiguen su lucha por comprobar su identidad

Mónica Gutiérrez, periodista argentina y hermana de Claudia Elizabeth y Sergio Augusto Gutiérrez, quienes serían hijos biológicos Augusto Roa Bastos, fue entrevistada en el programa de Mirtha Legrand, donde rogó a los descendientes del escritor paraguayo, que permitan a sus hermanos realizarse una prueba de ADN para comprobar su identidad. La búsqueda de la verdad inició hace 21 meses, pero hasta ahora no tienen respuestas. 

“Tenemos muchos elementos para suponer que dos de mis hermanos son hijos no reconocidos de Augusto Roa Bastos. Yo los he acompañado en esta búsqueda porque creo que la identidad es algo sagrado para las personas, es absolutamente inalienable y creo que otras personas deberían asociarse a esta búsqueda”, declaró Mónica Gutiérrez en el programa Almorzando con Mirtha Legrand, emitido el pasado 8 de diciembre.

La periodista hizo una invocación pública a los descendientes de Augusto Roa Bastos, para que ayuden a sus hermanos a corroborar definitivamente su identidad. “Solo tienen que someterse a un examen muy sencillo de ADN”, afirmó.

“Yo creo que sus descendientes harían un gran honor a los valores que supo defender este hombre colaborando con estas identidades, yo se los pido encarecidamente y apelo a la comprensión de los derechos humanos”, agregó.

Esta búsqueda inició hace 21 meses a partir del testimonio de un allegado de la familia Gutiérrez, desde ese entonces, los hermanos se encuentran investigando y han reunido varias pruebas que los ha llevado a sacar esa conclusión. También, durante todo este tiempo, han solicitado por diversos medios a los descendientes de Roa Bastos, que los ayuden a confirmar sus sospechas pero no han tenido respuesta alguna.

Por su parte, Claudia Gutiérrez, compartió un escrito al respecto en su blog personal, a continuación el texto:

“Hace ya 21 meses que recibí la noticia de que la identidad con la que crecí y madure no era real.

Un frio test de ADN confirmo la sospecha que yo no era más Gutiérrez. Que podía ser Roa Bastos.

Que la madre que yo conocí era en realidad una máscara de deberes morales y religiosos encubriendo una mujer prisionera de una sociedad anticuada.

Que mi supuesto Padre me abandono o decidió de común acuerdo dejarme en otras manos, pero se olvidó de volver cuando esas manos no estuvieron más.

Que los hermanos con los que crecí no serían más hermanos de sangre completos y aquellos con los que no crecí no quieren saber nada de mí.

Qué mitad de tu árbol genealógico es falso, que mitad de tus abuelos no fueron tus abuelos, tíos, etc. etc.

Que hay una mitad totalmente desconocida, que hay una mitad de tu historia completamente desconocida y que no tenes la posibilidad de acceder a ella a menos que alguien te tire una mano solidaria.

Que tus raíces no son las mismas, que venís de orígenes diferentes a los que pensaste toda tu vida.

(Estuve muy cerca de pedir en un momento de mi vida la nacionalidad española pensando que mi abuelo era español para descubrir ahora que a lo mejor soy paraguaya o portuguesa, por ejemplo)

Que la identidad con la que crecí, con la que me formé como persona era básicamente falsa.

También aprendí que personas que deberían haber sido leales no lo fueron y que extraños pueden ofrecerte más apoyo que aquellos más cercanos.

Que no es fácil para la gente que te rodea entender el profundo impacto que esto puede representar en tu vida.

Y que muchas veces tenes que rumiar este dolor sola. Porque si no lo vivís en carne propia no parece una cosa tan importante.

 En estos meses escuche muchos: “Padre es el que te crio”, “eran otros tiempos”, “tus padres hicieron lo que pudieron”, “Tendrías que estar agradecida que al menos tuviste una familia”, etc. etc.  Y uno lo agradece y lo aprecia ya que sabes que las personas solo quieren hacerte sentir bien.

Lo que no saben es como esta noticia te afecta y te transforma completamente hasta que te deja en un estado de completo vacío y descreimiento, no solo en otros, sino en vos mismo.

 Primero es el shock, después te perdes en la búsqueda de datos, en la búsqueda de comprensión y de aliados que te ayuden a llegar a la gente que puede ayudarte a recomponer parte de tu vida.

Después, como en mi caso, te perdes en la batalla mediática y legal cuando no te dan acceso a ninguna información o confirmación fehaciente.

 Pero la peor batalla es la que enfrentas sola, todos los días de tu vida.

Cuando te enfrentas al espejo y a las distintas situaciones de la vida diaria

Cuando queres rearmar tu identidad, tu vida, tu propio yo desde ese nuevo lugar donde no hay prácticamente ninguna certeza.

 No es fácil. Te replanteas absolutamente todo: familia, amistades, situaciones de vida y de trabajo.

Y no muchos pueden entender el debate interno por el que pasas y los cambios que esta noticia produce en vos. Y en ese proceso te quedas incluso mas sola todavía, ya que nadie le gusta mucho que las personas cercanas cambien o planteen una revisión de la relación.

 Los que están a tu lado, los que comparten parte de tu vida en diferentes situaciones no se dan cuenta de lo difícil que es tratar de seguir siendo la persona que sos (¿fuiste?), de mantenerte medianamente equilibrada y balanceada para que esto no te afecte en las cuestiones de la vida cotidiana (familia, trabajo, amistad, relaciones)

 Y, la peor parte, es que, en ese vacío, ese replanteo y esa búsqueda de la identidad que nunca fue real, tu autoestima, tu seguridad personal, tu yo. sufre una herida casi mortal…

 Â¿Como reacomodas tu autoestima cuando los que se suponían te tenían que formar y educar en la verdad y la honestidad no lo hicieron, cuando los que te tendrían que amar no te amaron y te abandonaron o se olvidaron de vos, cuando los que podrían darte en el presente un apoyo no lo hacen y los que podrían calmar tu sed por verdad y justicia no lo hacen?

Difícil, muy difícil.

 Pero aquí estamos, siguiendo, tratando.

Juntando y uniendo de nuevo los pedacitos rotos de ser y de persona que se esparcieron en el proceso y poniéndole ganas en recolectar los que nunca estuvieron pero que necesitas unir para formarte de nuevo.

Para ser de nuevo una persona completa, para tener una autoestima sana y fuerte, ¡para ser al fin de cuentas una persona medianamente feliz!

 Por eso esta carta abierta de nuevo al universo (¿o a Papa Noel?) para que me concendan en estas Navidades la posibilidad de tener al menos una certeza (un ADN que confirme mi identidad Roa Bastos) y así al menos tener una certeza de algo.

 Â¿No es mucho pedir verdad?

 

Fuente de la Noticia

Articulos Relacionados

Comentarios